Se define como la habilidad para conocer los aspectos internos
de uno mismo: estar en contacto con la vida emocional propia, discriminar entre
las distintas emociones y recurrir a ellas para reconocer y orientar la propia
conducta, disponer de una imagen de sí mismo ajustada y una gama de valores
positivos para su grupo social.
Al igual que en la inteligencia interpersonal, los lóbulos
frontales son importantes para el conocimiento Intrapersonal. Se sabe que los
daños ocasionados en la parte inferior de los lóbulos suelen producir irritabilidad
o euforia, mientras los que se localizan en la parte superior producen indiferencia,
apatía y tendencia a la depresión.
Desarrollos profesionales como empresario, filósofo, líder
religioso, político, psicoterapeuta, etc.

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