Capacidad para percibir, distinguir, transformar y expresar
el ritmo, timbre y tono de sonidos musicales.
Aunque no se ha determinado un área específica clara, las
partes del cerebro que se encargan de la percepción y la producción musical se
sitúan principalmente en el hemisferio derecho y, a excepción del caso de
grandes genios, requieren de estimulación durante la infancia para desarrollar
su potencial.
La inteligencia musical como las demás, no puede confundirse
como un talento y su competencia se manifiesta desde muy pronto por la
facilidad para identificar sonidos diferentes, distinguir los matices de su
intensidad, captar su dirección. Concretamente en la música, la inteligencia
percibe con claridad el tono o la melodía, el ritmo o la frecuencia y el
agrupamiento de los sonidos y sus características intrínsecas, generalmente
dominas timbre. (Antunes, 2001)
Pueden fungir como compositores,
intérpretes, directores de orquesta, arreglistas, instrumentistas, coreógrafos,
etc.

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